Personalidades en Busca de su Esecia I


Para entender a cada persona es importante saber que cada uno de nosotros está formado por dos partes: una es la personalidad y otra es la esencia.

La “personalidad” son todas aquellas características que definen mi identidad: yo pienso, yo hago, yo siento. Son todos aquellos comportamientos aprendidos que he adquirido a lo largo de mi vida. A través de repetirlos una y otra vez se convierten en hábitos, como la educación que recibí, mis creencias, miedos, actitudes, acciones, sentimientos y recuerdos. Mi forma de protegerme y defenderme para no ser lastimado es parte de mi personalidad, así como mi manera de expresarme, de caminar, de vestir, entre otras cosas; en resumen, son mi disfraz o la cara que doy al mundo para sobrevivir y sentirme seguro.

La esencia, es mi verdadera naturaleza: “somos mucho más que nuestra personalidad”.

La esencia es esa parte espiritual, la parte que tengo dentro de mí y que es independiente a mi religión. Por estar tan apegado a mi personalidad y al mundo material, la descuido y olvido reconectarme con mi verdadero origen. Olvido recordar lo que soy. El peligro es que estoy tan absorto en mi personalidad, en mis preocupaciones, en pertenecer, en defenderme, en hacer dinero, en estar a la moda, en presentar una imagen ante los demás, que, sin darme cuenta, me identifico a tal grado con mi personalidad que ésta se apodera de mi vida y se convierte en mi identidad.

Lo ideal es lograr un equilibrio entre mi personalidad y mi esencia, ya que ambas se necesitan entre sí y forman parte de lo que soy. El Eneagrama muestra con claridad la forma en que cada tipo de personalidad se aleja de su esencia, y cómo esta desconexión causa una sensación de vacío, confusión, frustración, miedo, aburrimiento e insatisfacción.

En cambio, cuando puedo estar en mi centro y a la vez receptivo y abierto a lo que sucede en ese preciso momento, sin criticar ni juzgar; cuando experimento la vida tal como es, algo mágico ocurre: empiezo a percibir a las personas y a la vida desde otra dimensión y con mayor claridad. Surge la espontaneidad. Todo adquiere más color, nitidez y significado. Me siento contento, ligero, libre, flexible, productivo, más sensible y en armonía con la vida. Estoy en paz y siento agradecimiento y bienestar.

¿Te ayudo a diferenciarlo en ti?
Miren Cía.